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Flash Fiscal - Reforma fiscal en Estados Unidos

Flash Fiscal - Reforma fiscal en Estados Unidos

Es la reforma fiscal más importante en ese país en los últimos 30 años, y su objetivo primordial es volver competitivo a Estados Unidos en un ambiente global, dado que, según analistas de ese país, una tasa de 35% es insostenible.

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El proceso de reforma fiscal en Estados Unidos se inició formalmente el 2 de noviembre pasado, aunque desde antes de las elecciones en ese país ya se estaba discutiendo lo que el Partido Republicano denominó como el Blueprint.

 

El siguiente paso es que mediante un proceso de conciliación se resuelvan las diferencias que existen entre las dos versiones de reforma, y se envíe una propuesta idéntica tanto a la Cámara de Representantes como al Senado para que sea votada y enviada al presidente de la nación para su firma.

 

Esta es la reforma fiscal más importante en ese país en los últimos 30 años, y su objetivo primordial es volver competitivo a Estados Unidos en un ambiente global, dado que, según analistas de ese país, una tasa de 35% es insostenible.

 

Siguientes pasos

Existen tres posibles alternativas para cuando el proceso de conciliación se haya llevado a cabo y se vote una misma propuesta.

 

La más rápida sería que la Cámara de Representantes vote la misma versión de reforma que ya aprobó el Senado, que de aprobarse sería enviada para firma a la Casa Blanca, pero no es considerada la más viable, porque probablemente algunos jugadores políticos quieran seguir discutiendo algunos temas.

 

Una segunda posibilidad, que ha sido la más utilizada en pasados procesos legislativos en ese país, consistiría en que los líderes de la Cámara de Representantes y del Senado se reúnan a puertas cerradas y se negocie una versión de reforma que pueda ser votada y aprobada en ambas instancias, alternativa que llevaría más tiempo.

 

La tercera opción consiste en que se establezca una conferencia formal en la que el Senado y la Cámara designen delegados para discutir la reforma, la cual parece ser la más viable, toda vez que es el proceso formal, es más trasparente y las dos versiones de reforma son coincidentes en la mayoría de sus temas.

 

El Partido Republicano hará lo posible por tener la reforma definitiva antes del 15 de diciembre, fecha en que el Senado y Cámara de Representantes salen de vacaciones de fin de año, pero no es una fecha definitiva.

 

Los temas más importantes que podrían afectar a empresas mexicanas son los siguientes:

Tasa corporativa

La pieza central del proyecto de ley es la reducción de la tasa corporativa de 35% a 20%, y entraría en vigor a partir de 2018 en la versión de la Cámara de Representantes y en 2019 en del Senado.

 

En el caso de entidades transparentes, la tasa del impuesto sería de 25%, con varias reglas para negocios de personas físicas.

 

Para compensar los costos fiscales de la reducción de la tasa, ambos proyectos de reforma proponen derogar o limitar ciertas deducciones como la de intereses a un 30% del ebitda de la empresa, así como el uso de las pérdidas fiscales a 90% en cada ejercicio.

 

Impuestos a empresas multinacionales

Las modificaciones más significativas en materia internacional son las relativas al cambio de un régimen fiscal sobre una base mundial a uno territorial, así como la imposición de un nuevo gravamen a los pagos efectuados a afiliadas residentes fuera de Estados Unidos por el uso de intangibles.

 

Repatriación de capitales

Actualmente, las ganancias obtenidas por subsidiarias en el extranjero de empresas estadounidenses no pagan impuesto en la Unión Americana, sino hasta el momento en que son distribuidas en forma de dividendos a su holding estadounidense.

 

A partir de 2018, esas utilidades estarán exentas del pago del impuesto en la medida en que el accionista corporativo estadounidense, posea por lo menos 10% de la entidad extranjera.

 

Como transición a este nuevo sistema, el proyecto de ley considera una repatriación obligatoria de las ganancias generadas en el extranjero hasta 2017 a una tasa de 14% sobre el efectivo que se tenga en dichas subsidiarias, y de 7% sobre los activos no convertibles en efectivo (las tasas en la versión del Senado son de 14.5% y 7.5% respectivamente). El impuesto resultante podría pagarse en plazos durante ocho años.

 

De existir un flujo de efectivo desde las subsidiarias en el extranjero hacia Estados Unidos, podría repercutir en el pago de impuestos a nivel local, situación que debería analizarse en cada caso.

 

Impuesto especial a pagos al extranjero

En el caso de la Cámara de Representantes, la propuesta es aplicar un nuevo impuesto especial de 20% sobre todos los pagos que se pretendan deducir en Estados Unidos y que sean realizados a una empresa relacionada que resida en otro país.

 

Entre los pagos que estarían dentro de este nuevo gravamen es posible mencionar las compras de bienes, servicios y regalías con la única excepción de los pagos por intereses, dado que para estos existen otro tipo de limitaciones.

 

Esta disposición afectaría a las multinacionales con sede tanto en Estados Unidos como en otros países, porque es aplicable a los pagos a empresas que formen parte del mismo grupo de reporte financiero, cuando excedan los USD 100,000,000 en promedio durante los últimos tres años y entrará en vigor en enero de 2019.

 

Existe una opción para que esta disposición no sea aplicable y consiste en que la empresa extranjera que recibe el pago elija que los pagos sean considerados como atribuibles a un establecimiento permanente en Estados Unidos pagando el impuesto en ese país sobre una utilidad estimada, existiendo poca claridad sobre si ese impuesto podría acreditarse en México, ya que no se trata de un ingreso de fuente extranjera propiamente.

 

El Senado de Estados Unidos está proponiendo un impuesto de 10% aplicable también a pagos a partes relacionadas, pero sin considerar la compra de mercancías ni servicios prestados al costo y aplicable únicamente a contribuyentes con operaciones mayores a USD 500,000.
 

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