¿Cómo gestionar las repercusiones de la renegociación? | KPMG | MX

NAFTA Insights ¿Cómo gestionar las repercusiones de la renegociación?

¿Cómo gestionar las repercusiones de la renegociación?

La tercera ronda de negociaciones terminó sin un avance, surgieron nuevas restricciones estacionales a las importaciones de productos agrícolas en México y Cánada.

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Socio de Comercio Internacional y Aduanas

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Octubre de 2017

 

Aunque se han logrado algunos avances desde el último número de NAFTA Insights, las negociaciones podrían enfrentar obstáculos en los temas de mayor importancia para cada uno de los países. Con la aportación de Eurasia Group con respecto a los últimos avances derivados de la tercera ronda de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la presente edición sopesa los logros inmediatos y los posibles puntos de conflicto que estos podrían representar para las empresas.

 

¿Cuáles son las últimas noticias sobre las negociaciones?

Una vez más, la tercera ronda de negociación del TLCAN terminó sin un avance concreto. A pesar de cierto optimismo entre los negociadores por el ritmo de las conversaciones y el cumplimiento del calendario, la ausencia tanto de avances reales en Ottawa como de propuestas formales para modificar las cuestiones más polémicas del acuerdo son indicio de que el proceso se está moviendo más lento de lo previsto. Por ejemplo, los representantes abordaron las modificaciones a los mecanismos de solución de controversias del Capítulo 19, pero no se llegó a consenso alguno.

 

Una señal a tomar en cuenta es que han surgido nuevas propuestas cuya aceptación por parte de México y Canadá es poco probable. Estados Unidos ha adoptado un tono más áspero con respecto a las reglas de origen; asimismo, propuso una cláusula de revisión periódica (que implicaría la terminación del TLCAN al final de intervalos de cinco años, a menos que todos los países acuerden ampliar su vigencia) y sugirió nuevas restricciones estacionales a las importaciones de productos agrícolas de México y Canadá.

 

Sin embargo, la postura de Eurasia Group sigue siendo una renegociación relativamente llevadera que debería concluirse hacia finales del primer trimestre de 2018, por varias razones: en primer lugar, Estados Unidos está buscando aprovechar algunas cuestiones clave pero, de acuerdo con Eurasia Group, para finales de año probablemente la administración Trump estará dispuesta a cerrar la negociación con lo que se haya logrado.

 

Todas las partes están conscientes de los riesgos que supone el tiempo, es decir, las campañas electorales que se aproximan en Estados Unidos y México, por lo que desean evitar poner en peligro el tratado. El principal riesgo es que una demora se traslape con la temporada de campañas electorales y la elección presidencial en México que tendrá lugar en julio de 2018. Los incentivos y estrategias por la parte mexicana podrían cambiar probablemente a medida que se acerquen las elecciones y posiblemente sea más difícil negociar en un momento en que la oposición será sumamente crítica con respecto al manejo que el gobierno haga de las relaciones con Estados Unidos. Por otro lado, una demora podría ocasionar el empalme de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos que se tienen programadas para noviembre de 2018. Eurasia Group considera que un acuerdo podría llegar a ser más difícil si los demócratas tomaran el control de la Cámara de Representantes.

 

¿Cuáles son los logros inmediatos de las negociaciones?

Pequeñas y medianas empresas: en la ronda más reciente, los representantes comerciales anunciaron un nuevo capítulo centrado en las pequeñas y medianas empresas que tiene como fin apoyar la exportación de sus productos y servicios, así como su integración a cadenas de suministro más grandes en toda la región del TLCAN. Tan solo para México, esto podría beneficiar a las más de cuatro millones de empresas pequeñas y medianas que se tienen registradas (y que actualmente aportan tan solo un 7.6% del total de exportaciones mexicanas).

 

Prácticas regulatorias: es poco probable que el aumento en la cooperación aduanera y la mejora del movimiento transfronterizo de mercancías generen polémica; asimismo, en la última ronda de negociaciones se avanzó en las cuestiones de los procedimientos esenciales (como las declaraciones automáticas de origen, la armonización normativa y los formularios electrónicos).

 

Telecomunicaciones: la promoción de una mayor integración de los tres mercados para un sector que experimentó en México una reforma reciente y que, en su mayoría, quedó fuera del alcance en el acuerdo original. Asimismo, los tres países acordaron incluir algunas disposiciones relacionadas con el sector energético a fin de aprovechar la reciente reforma en México y promover inversiones regionales, así como una mayor integración.

 

Comercio electrónico: se trata de un sector que nacía al momento del acuerdo original; es probable que la renegociación abarque de manera integral las operaciones de comercio electrónico. ¿Cuál es el único punto sujeto a debate? Estados Unidos podría presionar a México y Canadá para que aumenten sus umbrales "montos sin pago de impuestos" con la intención de reestructurar y armonizar el proceso de importación y, al hacerlo, aumentar la competitividad de las mercancías de Estados Unidos (y, con ello, aumentar las exportaciones).

 

Otros temas que buscan avanzar de manera rápida y relativamente sin tantas complicaciones son: competitividad; transparencia y lucha contra la corrupción; inversión, y propiedad intelectual.

 

¿Qué debe monitorearse?

La cláusula de revisión periódica. Estados Unidos ha propuesto insertar una cláusula de revisión periódica, lo que conlleva que, en el mejor de los casos, el TLCAN se reevaluará en cinco años y, en el peor escenario, se daría por terminado de forma automática si no existiera un acuerdo unánime para prolongarlo.

 

Desde una perspectiva de negocios, la inclusión de esa cláusula disminuye la certeza de invertir o realizar operaciones dentro del territorio del TLCAN debido a que las “reglas del juego” podrían cambiar en un plazo relativamente corto.

 

Para las pequeñas y medianas empresas, esto supone un riesgo mayor: es más probable que se vean afectadas de forma negativa por cambios en las reglas que tienen un impacto en los costos de operación. Las empresas más grandes tienen más probabilidades de contar con los recursos e infraestructura para mitigar tal efecto; sin embargo, su planeación a largo plazo podría verse afectada, o los mercados podrían volverse menos atractivos, dada la incertidumbre percibida en el marco jurídico (y, por lo tanto, los costos y rendimientos de cualquier inversión determinada).

 

Reglas de origen y el sector automotriz. Respaldado por una retórica de “ganadores” y “perdedores”, el déficit comercial de Estados Unidos en la industria automotriz es motivo de debate. Las propuestas actuales que hay sobre la mesa son: la inclusión de un umbral mínimo de Estados Unidos como parte de las reglas de origen del valor de contenido regional (RVC, por sus siglas en inglés) para productos automotrices, así como el aumento del VCR vigente (actualmente, 62.5%).

 

Aunque ni México ni Canadá apoyaron estas propuestas, cualquiera de ellas podría tener un impacto considerable en el sector (ya que es uno de los que cuentan con la cadena de suministro más compleja y globalizada). Probablemente, las empresas del ramo tengan que considerar el umbral en el que se vuelve más rentable pagar el impuesto de importación de la nación más favorecida (MFN, por sus siglas en inglés) en las aduanas de Estados Unidos.

 

Lo que está por venir: mano de obra; normas ambientales; solución de controversias; productos agrícolas; empresas bajo control o propiedad del Estado; compras gubernamentales, y comercio transfronterizo de servicios.

 

¿Qué debería preguntarse?

Lo más importante para las empresas que operan en una economía global no es simplemente si las reglas se negocian a su favor. Por el contrario, algo de suma importancia, y que reconocen los equipos de negociación del TLCAN, es que haya visión a largo plazo (certeza) en el acuerdo.

 

La claridad en la renegociación ha sido lenta y, para cada punto de vista que se proponga, habrá otros opuestos. Pero, tal como lo señalamos en nuestra última edición, las empresas pueden empezar a analizar desde ahora el posible impacto. El siguiente paso para obtener las respuestas correctas es hacer las preguntas correctas; por ejemplo:

  • Como Director General (y Director de Estrategia): ¿quién es el responsable de monitorear, analizar e interpretar el impacto de la renegociación del TLCAN en la empresa? ¿Las renegociaciones propuestas del TLCAN vuelven al mercado canadiense, mexicano o estadounidense una propuesta más atractiva gracias a mayores facilidades para el comercio? ¿Qué mercados, nuevos o alternos, deberían explorarse debido a los cambios en el TLCAN? ¿Existen otros acuerdos comerciales preferenciales que, comparativamente, podrían representar mayores ventajas (como el CETA para los canadienses)?
  • Como Director de Operaciones (COO) y Director de Finanzas (CFO): ¿qué representaría el peor escenario de una salida de Estados Unidos del TLCAN para los costos de operación (aranceles conforme a la MFN)? ¿Qué representaría esto en su estrategia de precios? ¿Con qué rapidez podría disminuir su dependencia de la cadena de suministro en el mercado de Estados Unidos, México y Canadá?
  • Como Director de Riesgos (CRO): ¿se han tomado en cuenta las negociaciones del TLCAN (y el riesgo de un retiro efectivo en seis meses) en su esquema de riesgo y se han sometido estos planes a pruebas de estrés?
     

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