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NAFTA Insights - ¿Qué hacer ante la salida de EE.UU. del TLCAN?

¿Qué hacer ante la salida de EE.UU. del TLCAN?

Mientras México y Canadá buscan la conservación del TLCAN debido a los beneficios para el crecimiento económico de ambos países, Estados Unidos persigue una renegociación del acuerdo comercial.

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Socio de Comercio Internacional y Aduanas

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Septiembre de 2017

 

Después de la primera edición de NAFTA Insights ha habido comentarios en las redes sociales sobre la posible salida (denuncia) de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como sobre el escrutinio de los mecanismos de resolución de conflictos, las normas laborales y reglas de contenido local. Con base en el análisis de Eurasia Group referente a los resultados de la ronda dos de las renegociaciones del TLCAN, esta edición plantea si es posible que el presidente de Estados Unidos pueda retirar a su país del TLCAN y considera la hipótesis “cualquier cosa puede pasar” que las empresas deberían incorporar en su planeación.


 
¿Cuáles son las últimas novedades en las negociaciones?

El 5 de septiembre, México, Estados Unidos y Canadá finalizaron la segunda ronda de negociación del TLCAN en Ciudad de México. En general, las negociaciones se llevaron a cabo según lo previsto, pero sin avance significativo en cuestiones fundamentales.

 

Entre los aspectos positivos a destacar, los representantes de los tres países se pudieron reunir a pesar de las recientes amenazas del presidente Donald Trump de abandonar el TLCAN y la preocupación de que no se conseguiría un consenso. Lo anterior demuestra el compromiso de los equipos de negociación para avanzar y concentrarse más en discusiones de tipo técnico.

 

No obstante, la segunda ronda no logró un avance sustancial. Los tres países publicaron una declaración conjunta anunciando que habían reunido los acuerdos en un solo texto que incluía nuevas ideas y la consolidación de las propuestas existentes (las negociaciones en sectores como energía, telecomunicaciones y servicios financieros se desarrollarán sin tantos problemas), pero los negociadores estadounidenses, si bien promueven la modificación del tratado, no han dado los detalles específicos sobre los cambios que desean implementar.

 

Esto subraya el hecho de que se sigue poniendo en riesgo el calendario deseado para las negociaciones. Si el proceso se retrasa y las tres partes no consiguen avances en las próximas rondas (la siguiente reunión tendrá lugar el 24 de septiembre en Canadá), las posibilidades de llegar a un acuerdo a corto plazo podrían verse amenazadas por la coincidencia de las negociaciones y las elecciones presidenciales de México en 2018. Sería difícil que las autoridades mexicanas negocien cuando las elecciones estén en su apogeo.

 

Asimismo, la segunda ronda deja una imagen preliminar de algunos de los temas más controvertidos.Canadá, apoyado por México, se mantiene en contra de la eliminación de los mecanismos de resolución de controversias que estipula el capítulo 19. Además, Estados Unidos intentará incrementar las reglas de origen y potencialmente favorecer el contenido estadounidense de los productos manufacturados, especialmente en la industria automotriz. Finalmente, el tema laboral ha adquirido un lugar central, ya que Canadá y Estados Unidos exigen a México incrementar los sueldos, así como un cumplimiento más estricto de las leyes laborales y los derechos sindicales.

 

Entonces, ¿es posible que el presidente de Estados Unidos se retire del TLCAN?
 
Así como los brexit remainers cuestionaban la legalidad de revertir el
artículo 50, los mensajes de Twitter sobre la posible salida de Estados
Unidos del TLCAN ponen sobre la mesa si el presidente de esa nación tiene la
autoridad para retirarse del TLCAN unilateralmente.

 

Como sucedió en el brexit, la respuesta no es sencilla. El artículo 2205 del TLCAN permite a las partes retirarse dando aviso con seis meses de anticipación, pero la cuestión clave es si el presidente Trump podría invocarlo sin el consentimiento o aprobación del Congreso de su país.

 

La Constitución de Estados Unidos le transmite autoridad tanto al presidente
como al Congreso en asuntos de relaciones exteriores. El TLCAN se promulgó
mediante la Ley de Implementación del TLCAN (NIA, por sus siglas en inglés),
la cual no hace referencia alguna sobre quién tiene autoridad para anular el
acuerdo (es decir, NIA no da autorización explícita al presidente para invocar la cláusula de rescisión unilateralmente sin la aprobación del Congreso). A menos que una ley estadounidense tenga una fecha de “caducidad” de autoterminación, solo el Congreso tiene la autoridad para derogar una ley
vigente, la cual está sujeta a la aprobación o veto del presidente, o que el
Congreso anule el veto.

 

Si el presidente de Estados Unidos decidiera retirarse unilateralmente del TLCAN sin la aprobación del Congreso, el asunto se tendría que litigar en los
tribunales federales. Para mayores detalles sobre el marco legal de una
potencial denuncia de Estados Unidos, consulte Trump and the NAFTA.

 

¿Qué significaría el retiro de Estados Unidos?

Ante el probable aumento de los aranceles, la pregunta es: ¿qué tanto subirán? Las tasas arancelarias preferenciales del TLCAN actuales seguirían vigentes durante un año, en caso de que Estados Unidos se retire. No obstante, el presidente de Estados Unidos podrá restablecer las tasas arancelarias previas al TLCAN mediante una proclamación.

 

Dentro de los 60 días posteriores a un posible retiro del TLCAN, el presidente de Estados Unidos deberá entregar al Congreso de ese país “recomendaciones en cuanto a las tasas arancelarias adecuadas para todos los artículos que se hayan visto afectados por la denuncia o retiro del TLCAN”.

 

El aumento arancelario podría suceder aunque Estados Unidos no se retirara del TLCAN, porque en cualquier momento, el presidente de Estados Unidos podría dar por terminadas o modificar las tarifas arancelarias preferenciales promulgadas en el TLCAN conforme lo juzgue necesario o adecuado (aunque, dependiendo de la autoridad que se invoque, es posible que deba consultarse al Congreso). En tal caso, Canadá y México podrán imponer tarifas arancelarias en oposición a las mismas.

 

Normalmente, cualquier aumento a las tasas arancelarias preferenciales del TLCAN estaría limitado a la tasa de Nación Más Favorecida (MFN, por sus siglas en inglés) conforme a los términos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), es decir, las tarifas arancelarias no podrían exceder las que se aplican a mercancías de cualquier otro país miembro de la OMC. Evidentemente, el impacto podrá variar por producto y sector, incluso podría ser limitado; bajo la OMC, la mayoría incluso se ha reducido a cero.

 

En circunstancias excepcionales, sin embargo, estas limitaciones podrían
evadirse. Actualmente existen condiciones que podrían ser puestas sobre la
mesa para generar dichas excepciones. Por ejemplo, los actuales déficits de
Estados Unidos, otros desequilibrios comerciales, la guerra general contra el
terrorismo o los conflictos específicos en Iraq y Afganistán. Estas condiciones podrían asimismo potencialmente permitirle al presidente Trump subir las tarifas arancelarias más allá de las tasas de MFN, conforme a las excepciones de seguridad del Acuerdo de la OMC.

 

También es poco claro si el retiro de Estados Unidos del TLCAN le da un efecto renovado al acuerdo entre Estados Unidos y Canadá, el cual quedó suspendido cuando entró en vigor el TLCAN.

 

Podrían verse afectadas las disposiciones aduaneras y de cumplimiento de Estados Unidos. El Congreso de esa nación podría legislar para salvaguardar ciertas secciones de NIA, pero como se encuentra actualmente, un retiro del TLCAN podría afectar otras disposiciones de esa ley referentes al cumplimiento y aplicación aduanal en general en Estados Unidos (por ejemplo, la norma de cumplimiento de “diligencia razonable” para importadores de Estados Unidos).

 

Potencialmente, la derogación de NIA podría tener un efecto perjudicial en los importadores y en la comunidad de cumplimiento comercial en Estados Unidos, aun si no importaran desde México, así como en las medidas de ejecución del gobierno estadounidense.

 

Otros mercados podrían ser mucho más atractivos. Retirarse del TLCAN no
significa pérdida de acceso. La geografía y el tamaño (e inercia) de los
respectivos mercados garantizan que el flujo comercial en América del Norte
continúe siendo una propuesta atractiva. La eliminación del tratamiento
preferencial conforme al TLCAN, sin embargo, podría provocar que los tres
gobiernos (y los negocios de cada país) concentren su energía en otros
mercados, ya sea en la Unión Europea (CETA), los BRIC o la región
Asia-Pacífico (TPP sin Estados Unidos).

 

¿Qué planes deberá hacer?
 
A continuación presentamos una “Guía de Supervivencia” para los siguientes seis meses:

 

  • Decida si desea tener una opinión. Sin que se puedan saber los resultados exactos, las empresas pueden participar en el debate,
    compartiendo sus inquietudes y evaluación de las implicaciones prácticas con las asociaciones industriales y demás grupos de interés. Es esencial para cualquier negocio relacionado con el TLCAN vía vínculos comerciales México, Estados Unidos y Canadá, entender las implicaciones de los distintos resultados posibles. La participación implica tiempo, esfuerzo, costo y riesgo, así que posiblemente decida que no vale la pena, pero deje que esa sea una elección activa con los ojos bien abiertos
  • Si aún no ha planeado escenarios, hágalo. Es posible que piense
    que las renegociaciones del TLCAN probablemente no representen una amenaza importante para su negocio, pero en estos momentos de incertidumbre los riesgos son impredecibles. Si bien es improbable, la posible eliminación del TLCAN incrementa la incertidumbre sobre prospectos, costos y obligaciones de cumplimiento para negocios en América del Norte y en el mundo. Considere el impacto que podría tener en sus clientes, proveedores o incluso empleados para desarrollar planes de contingencia que hagan frente a cambios potenciales para la empresa y las cadenas de distribución. Esto no necesariamente tiene que ser exhaustivo o complejo, simplemente se requieren reflexiones informadas y cuestionamiento, tanto interna como externamente
  • Planee con flexibilidad. Somos grandes propulsores de la planeación para afrontar contingencias. La clave es separar lo conocido de lo desconocido, para contar con un conjunto razonable de posibles respuestas de negocios. Un ejemplo de ello sería tener un plan alterno trazado en la medida de las posibilidades, en caso de que se dé un incremento X en aranceles, así como un cambio Y de contenido regional (o específicamente por país). El equipo de profesionales de KPMG están preparados para compartir su experiencia para elaborar dichos planes de contingencia con empresas grandes y pequeñas de todos los sectores
     

Conozca cómo los servicios de KPMG pueden ayudar a su empresa a enfrentar estos retos. 

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