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NAFTA Insights – Los puntos clave del TLCAN

Los puntos clave del TLCAN

Mientras México y Canadá buscan la conservación del TLCAN debido a los beneficios para el crecimiento económico de ambos países, Estados Unidos persigue una renegociación del acuerdo comercial.

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Agosto de 2017

 

Bienvenido a la primera edición de NAFTA Insights, que pone a su disposición lo último en el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y lo que implica para las empresas de esta región. Combinando el análisis político relevante para los negocios de Eurasia Group y las opiniones sobre el “ahora qué” para las empresas de los especialistas de KPMG, nuestro objetivo es permitirle estar en primera fila conforme el proceso se desarrolla. Esta edición de NAFTA Insights da un barrido al proceso y los probables resultados mientras sucede la ronda de apertura en Washington; ajustaremos la frecuencia y la sustancia en ediciones futuras para que coincidan con el avance de las negociaciones.

 

Estados Unidos, Canadá y México están tomando posiciones preliminares. Debido a la importancia que el tratado comercial tiene para sus economías, tanto Canadá como México buscan conservar el acuerdo. Trump debe equilibrar su antipatía al TLCAN, la cual le ayudó a ganar la elección, y al que en algún momento llamó “el peor acuerdo comercial de la historia”, con la importancia que el tratado tiene para los consumidores estadounidenses y su popularidad con los donantes republicanos y los miembros del Congreso. La administración de Trump buscará tender un puente, cambiando y modernizando el TLCAN sin alterarlo radicalmente de manera que se afecte a los consumidores, empresas o trabajadores estadounidenses.

 

¿Qué puede ocurrir?

El resultado más probable de la renegociación conforme al análisis del Grupo Eurasia —probabilidad de 65%— es un acuerdo rápido y relativamente llevadero que culminaría a más tardar a finales del primer trimestre del año próximo. Todas las partes tienen un interés en el orden establecido y un acuerdo rápido le podría dar a Trump un logro concreto para presentar previo a las elecciones a mitad de su mandato en 2018. Una pronta conclusión podría hacer que el equipo de Trump abandone algunas de las metas más controversiales, pero los beneficios de hacerlo superan los costos.

 

Un panorama alternativo en el análisis de Grupo Eurasia —probabilidad del 35%— es una renegociación que continúe durante 2018, lo cual podría crear obstáculos políticos adicionales para una conclusión exitosa del proceso.

 

¿Cuándo sabremos más?

La renegociación será una carrera contra el reloj, ya que los plazos claves establecidos se aproximan para Estados Unidos y México. Si bien no existe una fecha límite formal, las elecciones presidenciales en México y el vencimiento de la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por sus siglas en inglés) dan a las pláticas una fecha límite funcional en julio de 2018. Si el proceso se alarga hasta el siguiente verano, la presencia del líder de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, en la carrera presidencial podría dificultar al gobierno mexicano aceptar los cambios. De igual forma, existe el riesgo de que se tuvieran que reanudar las negociaciones si López Obrador gana la presidencia. Si un candidato más acorde al mercado ganara, las pláticas se concluirían más rápido.

 

Es muy probable que se llegue a un acuerdo a finales de 2017 o durante el primer trimestre de 2018, pero si las negociaciones se extienden más allá de inicios de 2018, las probabilidades de que el proceso sea sencillo se reducen considerablemente.

 

Entonces, ¿quién quiere qué?

El gobierno norteamericano tiene metas generales y específicas. En general, Trump y su equipo (que aún no se define plenamente) buscan encontrar un equilibrio, haciendo cambios reales a un acuerdo comercial que consideran que debería beneficiar más directamente a los trabajadores estadounidenses, sin alterarlo de forma que afecte a los negocios de ese país. Para tal fin, la meta general es un nuevo tratado que haga revisiones importantes pero que esté suficientemente limitado para ser aceptable por parte de las industrias nacionales y que se concluya antes de que termine el primer trimestre de 2018.

 

En cuanto a las metas específicas, el 17 de julio, el gobierno de Estados Unidos publicó sus objetivos de negociación, como lo requiere la TPA. Muchas de estas metas no fueron una sorpresa y serán relativamente no controversiales, tales como agregar un capítulo al comercio digital e incrementar las protecciones a la propiedad intelectual. Caso contrario, la reducción del déficit comercial de Estados Unidos con México, la eliminación del mecanismo de solución de controversias del capítulo 19, y los términos que prohíben la manipulación de divisas, presumiblemente serán más polémicos. En general, los objetivos de Estados Unidos son consistentes con la perspectiva de Grupo Eurasia en el sentido de que la renegociación sucederá relativamente sin contratiempos, siempre que el Representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y su equipo estén dispuestos a ir más allá en las partes más controversiales de su agenda.

 

Para Canadá y México, el objetivo principal es la conservación del TLCAN. El tratado ha sido de gran ayuda para ambos países, particularmente para México, que ha capitalizado años de crecimiento. Las dos naciones tienen asuntos que quisieran ver resueltos en las pláticas, tales como controversias con respecto a productos lácteos y madera blanda en el caso de Canadá, y la apertura del sector energético en México. Dicho lo anterior, la sobrevivencia del TLCAN como piedra angular de un mercado norteamericano integrado será la meta más importante.

 

¿Qué debería tenerse en cuenta?

Las negociaciones en sí tendrán lugar a puerta cerrada, pero detalles se filtrarán. Los aspectos más importantes de las pláticas que hay que seguir son:

  •  Mecanismos de resolución de controversias del capítulo 19: la administración Trump quiere eliminarlo, pero los gobiernos mexicano y canadiense desean conservarlos
  •  Reglas de origen: reforzar las reglas es algo que Estados Unidos considera que haría al sector manufacturero más competitivo; sin embargo, hacerlo podría ser disruptivo para las cadenas de valor existentes y, por lo tanto, un tema sensible en las negociaciones
  •  Objetivos de reducción del déficit comercial: los negociadores mexicanos no pueden aceptar objetivos excesivamente ambiciosos y onerosos
  •  Normas laborales: el gobierno mexicano está dispuesto, en principio, a analizar modificaciones a sus leyes laborales y al posible incremento del sueldo mínimo con la finalidad de satisfacer las exigencias de Estados Unidos; sin embargo, su margen de maniobra estará limitado tras la aprobación de una reforma laboral al inicio del mandato del presidente Enrique Peña Nieto

 

Si estas cuestiones no se solucionan a más tardar a fines de 2017, sería una señal negativa para las pláticas. Del mismo modo, el silencio por parte de los líderes políticos, en especial de Trump, sería una buena señal. La posibilidad de éxito de las negociaciones aumentará si estas se mantienen fuera de la opinión pública.
 

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