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NAFTA Insights – Aranceles al acero y aluminio

Aranceles al acero y aluminio

Eurasia Group destaca que una larga negociación se está volviendo altamente probable, y que ello también aumentaría los riesgos de acciones más firmes por parte de Estados Unidos.

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Marzo de 2018

Desde la última publicación de NAFTA Insights, si bien las partes están aún comprometidas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), existe una presión cada vez menor por alcanzar un acuerdo para julio. Con la aportación de Eurasia Group con respecto a los últimos avances derivados de la séptima ronda de la renegociación del TLCAN, la presente edición contempla las implicaciones de los aranceles a la industria del acero y el aluminio que impulsó Estados Unidos como resultado del llamado Informe 232.

 

¿Cuáles son las últimas noticias sobre las negociaciones?

La séptima ronda de renegociación del TLCAN concluyó recientemente en la Ciudad de México el 5 de marzo. Los equipos avanzaron en algunos de los temas técnicos, incluyendo el cierre de tres capítulos: buenas prácticas regulatorias, transparencia, así como medidas sanitarias y fitosanitarias, junto con dos anexos sectoriales sobre sustancias químicas y calidad de alimentos, lo que da un total de seis capítulos cerrados hasta ahora (de 30), así como cuatro anexos sectoriales. A juzgar por el tono de los tres negociadores en jefe y su declaración conjunta al final de esta ronda, Eurasia Group plantea que los tres gobiernos tienen aún el propósito de avanzar hacia un acuerdo.

 

No obstante, la ronda concluyó aparentemente con escasos avances en la mayoría de los temas polémicos; asimismo, la renovada incertidumbre por el anuncio del gobierno estadounidense de imponer aranceles al acero y aluminio no facilitó la negociación. El 8 de marzo, la presidencia estadounidense anunció que, a partir del 23 de marzo, ese país impondría un arancel de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio. Asimismo, señaló que se otorgaría a México y Canadá una exención temporal mientras estuviera en curso la renegociación del TLCAN, lo que Eurasia Group considera una señal de que Estados Unidos está interesado en llegar a un acuerdo.

 

Eurasia Group señala que la renegociación del TLCAN podría representar una doble victoria para la administración estadounidense: por un lado, cumpliría una promesa hecha a los votantes en los estados industriales que esperaban atestiguar un cambio en la política comercial. Por otro, el Partido Republicano tradicional y los estados con mayoría de dicho partido en el llamado “Cinturón del Maíz” (en el medio oeste de Estados Unidos) preferirían que el TLCAN se mantuviera vigente, dados los beneficios que han obtenido de la exportación de productos agrícolas a México. En consecuencia, Eurasia Group espera que el equipo negociador estadounidense se mantenga comprometido y que realice grandes esfuerzos para concretar un acuerdo (especialmente antes de las elecciones intermedias en ese país en noviembre de este año).

 

Sin embargo, Eurasia Group resalta el viraje proteccionista en Estados Unidos y la salida de asesores que favorecían el libre comercio dentro de la administración estadounidense, como una fuente adicional de preocupación. Existe una serie de eventos que podrían apuntar hacia el endurecimiento de la posición de Estados Unidos: la renuncia del responsable del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, a quien Eurasia Group consideraba uno de los asesores más moderados en materia comercial, la salida del Secretario de Estado Rex Tillerson, así como la creciente influencia de figuras como Peter Navarro que han sido muy críticas hacia el TLCAN y la política comercial en general. En virtud de que el tiempo se agota en las negociaciones, este cambio en la política exterior y comercial eleva el riesgo de retrasos.

 

México y Canadá tratarán de mantener las dos cuestiones por separado en la medida posible, y seguirán trabajando para alcanzar un acuerdo; no obstante, enfrentarán complicaciones y se hará más difícil que las negociaciones superen el ciclo electoral mexicano. Pese a que Eurasia Group previó que las probabilidades de un acuerdo a más tardar en julio estaban equilibradas (55%), el anuncio la presidencia de Estados Unidos genera riesgos que hacen menos probable este escenario. Si no se logra un acuerdo en julio, Eurasia Group deja entrever que el resultado de las conversaciones quedará supeditado a la elección mexicana. Una victoria del candidato de izquierda (60% de probabilidad de acuerdo con las estimaciones de Eurasia Group) volvería todo un reto negociar durante el periodo comprendido entre el día de la elección y la toma de posesión en diciembre. Una vez en el cargo, los puntos de vista de rechazo a todo acuerdo alcanzado por la administración mexicana actual complicarían las conversaciones y, probablemente, darían pie a que las negociaciones se prolongaran más allá de 2019.

 

Incluso con el anuncio de Estados Unidos sobre aranceles al acero y aluminio, Eurasia Group aún considera bajo el riesgo de que dicho país se retire totalmente del TLCAN en virtud de la cooperación que están ofreciendo México y Canadá, además de que los riesgos políticos, legales y económicos se incrementarían. Empero, Eurasia Group destaca que una larga negociación se está volviendo altamente probable, y que ello también aumentaría los riesgos de acciones más firmes por parte de Estados Unidos.

 

¿Qué pasaría si se eliminara la exención?

Recientes acciones por parte del gobierno estadounidense, en especial la imposición de aranceles al acero y aluminio al amparo del Artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de dicha nación, han generado un alto grado de incertidumbre en el comercio global. Para ese país, la combinación de estos aranceles con la renegociación del TLCAN siguen la tendencia de esta administración hacia moldear su política comercial mediante un aumento en la aplicación de sanciones comerciales.

 

Actualmente, México experimenta un déficit en la balanza comercial con Estados Unidos en el sector de aluminio y acerero. No obstante, la posible imposición de aranceles a estos materiales implicaría un impacto significativo para los exportadores mexicanos, dado que Estados Unidos es su principal cliente y no sería tarea fácil identificar destinos alternos para diversificar sus mercados de exportación.

 

Por su parte, Canadá suministra aproximadamente una sexta parte de todo el acero que se utiliza en Estados Unidos y más del 40% de su aluminio; incluso sus dependencias gubernamentales están reaccionando al creciente nivel de incertidumbre comercial. Por ejemplo, el Banco de Canadá hizo referencia a la incertidumbre en los desarrollos relacionados con la política comercial y su posible impacto en la economía canadiense como uno de los motivos para que se opte por no subir su tasa de interés.

 

Adicionalmente, aunque de manera indirecta, podría esperarse que se dé un impacto en la cadena de valor, en especial en industrias que dependen significativamente del acero y aluminio como materia prima, o de insumos fabricados con ellos, tales como la industria automotriz, la de maquinaria pesada, la de electrodomésticos, entre otras. Estas nuevas imposiciones arancelarias, incluso sobre el acero y aluminio que importe Estados Unidos de otras naciones, podrían causar grandes alteraciones al aumentar los costos de materias primas y los insumos que se utilizan en las siguientes fases de la cadena de valor.

 

En México, aproximadamente 44% de la inversión extranjera directa se relaciona con el sector de manufactura, y alrededor de 4.1%, con la industria de la construcción. Casi la mitad de la inversión extranjera directa en México tiene su origen en Estados Unidos y cerca de 6% en Canadá, lo cual es un buen indicador de la fuerte interdependencia que existe entre los miembros del TLCAN. Debido a lo anterior, toda cuestión controversial, como la imposición de aranceles, podría afectar profundamente a los intereses mexicanos, canadienses y estadounidenses, dada la alta demanda que estas industrias hacen del acero y aluminio.

 

¿Dónde están las oportunidades?

Para las empresas canadienses y mexicanas que exportan a Estados Unidos, esta incertidumbre representa la oportunidad de reevaluar su planeación de escenarios y asegurarse de que serían capaces de absorber cualquier posible aumento en los aranceles.

 

En Estados Unidos, por ejemplo, evaluar el impacto de los aranceles al acero y aluminio podría demostrar lo que se aproxima con el TLCAN 2.0; sin embargo, la estrategia de cara al futuro debe ser familiar. La sugerencia para las empresas consiste en:

 

  • Evaluar su situación actual y comprender qué productos y volúmenes se verán impactados
  • Analizar el posible impacto monetario del aumento arancelario, es decir, las incógnitas conocidas
  • Considerar opciones de suministro adicionales o alternas a corto y largo plazo
  • Explorar estrategias para minimizar el problema (por ejemplo, zonas de libre comercio, reembolso de gravámenes arancelarios, regla de first sale for export, entre otros

 

Todas estas circunstancias surgen en un momento en que Canadá sigue ampliando sus conversaciones en materia de libre comercio alrededor del mundo, lo que a su vez está dando paso a las importaciones y exportaciones canadienses a nuevos mercados, junto con la reducción de los aranceles en mercados clave. El año pasado, Canadá logró firmar con la Unión Europea el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA, por sus siglas en inglés), el cual entró en vigor el 21 de septiembre de 2017; asimismo, el 8 de marzo de 2018 suscribió el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), junto con su socio en el TLCAN, México. El CPTPP, considerado como uno de los acuerdos comerciales más grandes del mundo, sin importar que Estados Unidos se haya retirado del mismo, abre para las exportaciones canadienses a mercados como Japón, Malasia y Vietnam, donde antes se enfrentaban a altos aranceles y no tenían trato preferencial.

 

Adicionalmente, el gobierno canadiense ha iniciado conversaciones comerciales con el grupo Mercosur en un intento por abrir Canadá a los mercados de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Independientemente del hecho de que es probable que el CPTPP no se ratificará sino hasta el otoño de 2018, tanto este como el CETA representan una oportunidad para evaluar si cualquiera de estos nuevos acuerdos comerciales y reducciones en aranceles ofrecen una oportunidad de diversificación fuera del mercado de Estados Unidos.
 

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