La eficiencia del sistema financiero argentino | KPMG | AR

La eficiencia del sistema financiero argentino

La eficiencia del sistema financiero argentino

Según el estudio aumentaron los gastos de personal y los administrativos por debajo del stock de préstamos al sector privado. Y hay más empleados en las casas centrales que en las sucursales de los bancos a pesar de que hay menos entidades.

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En un in forme especial titulado “Gastos, escala y actividad en el sistema financiero argentino”, KPMG analizó las principales variables del sistema para evaluar el grado de eficiencia que tiene el sector. El estudio destaca, especialmente, que tomando las estadísticas oficiales disponibles correspondientes a más de una década, se ha comprobado una importante suba de los gastos administrativos de las entidades. “Aumentaron un 29% en términos reales desde principios de 2004 hasta julio de 2016, que es el último dato disponible. Ese valor está influenciado por una caída de 4% en los gastos no salariales ya que los gastos en personal aumentaron un 72% en términos reales. Considerando alguna ganancia por productividad, este último valor está en línea con un incremento de la dotación del personal de 31% en el mismo período, e incluso se encuentra por debajo del aumento de 109% en términos reales del stock de préstamos al sector privado”. Al mismo tiempo se indica que “el número de cuentas de depósitos y préstamos creció todavía más que el stock de préstamos y en consecuencia el monto promedio por préstamo y depósitos fue descendiendo en términos reales. El mayor número de cuentas estaría también justificando el incremento del personal y del gasto”.

Cuando se analiza la evolución de la dotación de empleados el informe explica que el aumento empieza a ser evidente a partir de 2004 especialmente en las casas centrales de los bancos donde se produce un incremento del 44% contra el registrado en las sucursales de todo el país del 22%, en el período 2004-2016. “El hecho todavía más llamativo es que la cantidad de bancos descendió de 95 a 78 en este lapso. De este modo, parece difícil justificar plenamente el mayor número de empleados a una mayor capilaridad del sistema para atender regiones postergadas: el número de sucursales a julio de 2016 de poco más de 4.500, aumentó sólo un 16% desde principios de 2004, y sólo una parte (especialmente desde el año 2010 por los incentivos normativos) se orientó a provincias menos bancarizadas.”

Para KPMG estos datos estarían avalando la hipótesis de que los bancos estuvieron afrontando gastos para asegurarse una gran masa de fondeo a través de diversos canales. “Con el esfuerzo de ese primer paso, la posibilidad de ofrecer otros servicios (tarjetas de crédito, adicionales, préstamos, seguros, etc.) a los individuos ya bancarizados resulta más accesible, y si ello no fuera posible, la utilización de los saldos ociosos (o los “numerales” acumulados) sin costo en inversiones de bajo riesgo pero elevado rendimiento nominal como consecuencia de la todavía elevada tasa de inflación como es el caso de los instrumentos del BCRA que garantiza de todos modos una razonable rentabilidad. Este impuesto inflacionario cobrado por los bancos estaría influyendo en la estructura de gastos de las entidades financieras. Se plantea así la inquietud sobre cuán ágil será la toma de decisiones de los bancos para acomodar eficientemente sus recursos productivos cuando pescar en la pecera ya no sea factible y se requiera modificar la estrategia de negocios hacia un modelo de menores márgenes que requiera mayor productividad, mayor apalancamiento, mayor peso relativo del segmento empresas, y un diferente contacto con las distintas clases de clientes.”

Para el estudio, el tamaño de los bancos tiene un efecto importante sobre la estructura de costos e ingresos. “Si segmentamos a las entidades en función de su tamaño vemos que los más grandes tienen costos más bajos y los más chicos más altos. ¿Es esto evidencia de economías de escala en la industria? Es posible, debido a que es razonable pensar que la utilización de la dotación de personal está orientada más al número de operaciones (activas o pasivas) que a los montos de dichas operaciones. Un banco grande puede tener idéntico número de operaciones crediticias o pasivas que uno chico (para lo cual requiere idéntico número de empleados) pero intermediar una mayor cantidad de pesos (con lo que el activo es más grande).Sin embargo, se advierte que los bancos grandes tienen a la vez menores resultados por intereses y servicios, incluso deduciendo los cargos por incobrabilidad, con lo que no se desprende de lo anterior que un mayor tamaño esté asociado a un mejor nivel de Rentabilidad Sobre Activos (ROA)”, agrega.

En sus consideraciones finales, el análisis de KPMG sostiene que “las entidades deberán continuar trabajando en la adecuación de sus estructuras y procesos con el objetivo de reducir sus costos operativos. Analizando los distintos cocientes de eficiencia se aprecia una gran heterogeneidad, y queda claro que aquellas entidades con mayor cantidad de empleados por cantidad de préstamos o cantidad de sucursales tienen un mayor campo de acción para mejorar su eficiencia aprovechando cambios en los procesos y un mayor uso de la tecnología. La incorporación de herramientas que permitan la digitalización de procesos aparece como una alternativa de transformación tendiente al logro de una mayor eficiencia. “ Y señala que en el corto plazo “existe un gran espacio de optimización de las sucursales a través de la digitalización de aquellos procesos que pueden realizarse por vía electrónica, usando la sucursal exclusivamente para las fases finales o aquellas que requieren específicamente el contacto físico con el banco. Asimismo, call centers y otras formas de atención al cliente muestran una importante oportunidad de optimización a través del uso de herramientas cognitivas (cuya forma más visible al usuario final son los “chatbots”, aunque su horizonte va mucho más lejos). El mediano plazo, con el adecuado acompañamiento de la regulación, el “onboarding digital” (la adquisición de productos en forma completamente digital), despliega un panorama aún más amplio de optimización de la sucursal e incluso la eliminación de la misma, según cuál sea la estrategia del banco al respecto.”, concluye.-

La información aquí contenida es de naturaleza general y no tiene el propósito de abordar las circunstancias de ningún individuo o entidad en particular. Aunque procuramos proveer información correcta y oportuna, no puede haber garantía de que dicha información sea correcta en la fecha que se reciba o que continuará siendo correcta en el futuro. No se deben tomar medidas en base a dicha información sin el debido asesoramiento profesional después de un estudio detallado de la situación en particular.

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