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NIIF 9: Impacto del modelo de pérdida crediticia esperada en la banca argentina

NIIF 9: Impacto del modelo de pérdida crediticia...

El potencial impacto del modelo de pérdida crediticia esperada en la banca argentina.

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NIIF 9: Impacto del modelo de pérdida crediticia esperada en la banca argentina

Según disposición del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en enero de 2018 entraron en vigencia las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) excepto Deterioro para el sector bancario argentino. Este cambio en la legislación intenta replicar la experiencia europea, donde a partir del 1 de enero de 2018 comenzó a regir la versión completa de NIIF 9 “Instrumentos Financieros”, emitida por el International Accounting Standard Board (IASB) en julio de 2014. En principio, la versión final de NIIF 9 alcanza a todos los instrumentos financieros contemplados bajo la norma anterior (NIC 39).

La idea de trasfondo en la aplicación de la NIIF 9 es buscar la homogeneización internacional y una sensible reducción en la complejidad de las normas contables aplicables a instrumentos financieros. La complejidad de la normativa precedente a ésta, NIC 39, radica en el amplio espectro de activos considerados y en los diferentes modelos de valuación, afectando, de esta manera, a un gran número de actividades económicas y empresas. De hecho, la valuación de la cartera crediticia es uno de los aspectos que más interés generan en el sector financiero y sus reguladores.

Los acontecimientos sucedidos a partir de 2008, durante la crisis financiera internacional, pusieron de manifiesto y revelaron las debilidades de la normativa vigente en cuanto al momento en que las pérdidas crediticias debían ser reconocidas; ya que bajo el modelo de deterioro basado en la pérdida incurrida, solo se prevé el registro de la misma una vez observados los indicios de deterioro en el instrumento. Más aun, algunos especialistas aseguran que NIIF 9 no es más que el resultado de la crisis subprime, que permitió identificar que NIC 39 recogía las pérdidas de manera tardía. En efecto, la nueva norma impone nuevos criterios para la clasificación y valoración de los instrumentos financieros, como así también un profundo cambio en el modelo de previsión de pérdidas, mutando hacia uno más apoyado en la prospección. Es decir, se modifica el enfoque actual de pérdidas incurridas, en el que la previsión se efectúa en base a una pérdida efectiva, por otro de pérdidas esperadas, donde la previsión está apoyada en las expectativas de pérdida futura y el impacto de los potenciales entornos o escenarios económicos modelados en base a información prospectiva.

El reconocimiento del riesgo crediticio mediante el modelo de pérdida esperada requerido por NIIF 9 conforma un cambio fundamental en el modelo de valuación de activos financieros. De esta manera, la nueva norma permite anticipar la contabilización del gasto por deterioro en base a un criterio dual; es decir, con pérdidas proyectadas para los próximos doce meses si el riesgo crediticio es bajo, y con pérdidas proyectadas para toda la vida del instrumento si el riesgo es alto.

En consecuencia, a partir de la entrada en vigor de esta nueva regulación, las entidades deberán prever las pérdidas esperadas en lugar de considerar solo las incurridas u observables a la fecha de estimación. Ello a su vez implica que cada compañía deberá disponer de un modelo de cálculo que estime las pérdidas crediticias esperadas y no incurridas aún, para lo que será necesario definir estrictamente algunos conceptos como incumplimiento (default) o bajo riesgo crediticio, e incluso modificar los procesos actuales para determinar cómo se agruparán los activos con características de riesgo compartidas, el método para evaluar el incremento significativo en el riesgo crediticio (SICR, por sus siglas en inglés), o cuántos serán los escenarios económicos futuros posibles que afectarán al nuevo modelo de deterioro y la información prospectiva que se utilizará.

Asimismo, y en lo que respecta a los instrumentos financieros existentes al momento de transición, NIIF 9 estipula que el deterioro de estos activos deberá ser considerado de acuerdo al nuevo marco de pérdida esperada. Es importante destacar que la principal complejidad del nuevo formato de pérdida se encuentra en la determinación de la probabilidad de default o incumplimiento (PD) en todas las unidades de negocio de la empresa afectada, la cual no conforma un guarismo fijo sino ajustable en el tiempo, y que dependerá de un monitoreo constante y automatizado de la mora. Ello debido a que se requiere de una importante cuota de responsabilidad y habilidad técnica en la determinación del modelo apropiado, como así también en lo que respecta a la cadencia de datos cuantitativos y cualitativos necesarios para el funcionamiento del mismo. Igualmente, la recopilación y el análisis de datos para hallar el método óptimo de cálculo de la mencionada probabilidad requerirán algo de tiempo, por lo que NIIF 9 plantea diferentes posibilidades que pueden ajustarse a los diversos activos o instrumentos afectados.

Retomando los objetivos del presente trabajo, resulta indispensable presentar una pieza de información que describa de manera sucinta el potencial impacto que el nuevo modelo de deterioro puede tener sobre la contabilidad del sector financiero argentino, una vez que éste entre en vigencia en el año 2020. Para ello, en la primera sección de este documento se analizan los resultados observados hasta el primer semestre de 2018 en materia de aplicación del nuevo esquema de deterioro de activos financieros bajo pérdida esperada en la banca europea; en tanto que la segunda y última sección proporciona una idea o esbozo de los efectos potenciales para el sistema financiero argentino a la luz de la experiencia en el viejo continente.

Ver los gráficos y glosario en el informe adjunto.
 

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