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Impacto de las tecnologías disruptivas en Argentina. El caso de las telcos.

Impacto de las tecnologías disruptivas en Argentina.

La estrategia de las telcos se centran en la diversificación y en las tecnologías que mejor relación ofrezcan en costo-beneficio.

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Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)1 representan una industria clave en el desarrollo de una nación, desde que los altos niveles de productividad alcanzados por la misma, fomentados por la promoción constante de la innovación, la generación de conocimientos y el uso de nuevos procesos y tecnologías, impactan sensiblemente en la evolución del resto de las actividades, contribuyendo significativamente al crecimiento económico nacional.

Este sector ha evolucionado de manera casi constante a través del impacto proporcionado por las tecnologías disruptivas2. Estos procesos innovadores han sido los impulsores principales que han hecho madurar a la industria TIC desde sus primeras etapas, cuando la búsqueda de mejores niveles de productividad y eficiencia eran la norma (por ejemplo, con la aparición de internet, el acceso a la telefonía móvil y a dispositivos informáticos y computacionales más eficientes y trasladables, la automatización en la producción, las conexiones inalámbricas o el software aplicado), hasta la actualidad, donde el contenido y los datos representan los activos de mayor peso, y desde los cuales comienzan a desprenderse otras tecnologías más radicales y de alto impacto como son el Cloud3, el Big Data4, el Data and Analytics (D&A)5 o la Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés)6, entre otras. Funcionales a la cotidianeidad, estas tecnologías inciden actualmente en casi todas las actividades económicas y sociales, transformando la estructura y el funcionamiento de la cadena de valor en las primeras y las formas de sociabilizar y comunicarse en las segundas. Al respecto, las tecnologías disruptivas no conforman factores o eventos de irrupción que impacten de manera aislada a la industria TIC sino más bien a toda la actividad productiva. Desde cómo se producen los bienes y servicios que consumimos diariamente hasta las estrategias con las que éstos deben ser comercializados y distribuidos, afectando paralelamente a la empresa, al trabajo y la educación.

Si bien uno de los fenómenos irruptivos más interesantes de finales del siglo pasado fue la difusión y establecimiento de internet como red de redes, el camino que llevó a esta realidad estuvo sembrado por una serie de innovaciones y tecnologías previas, que le fueron dando forma y la siguen transformando (el desarrollo de la informática y de la telefonía móvil, los satélites y la amplia gama de dispositivos electrónicos –computadoras personales, smartphones, tabletas, notebooks, etc., por citar algunos ejemplos), tornándola en un fenómeno social de alcances impensados. Así, el comercio electrónico ha mostrado en los últimos años un crecimiento sin precedentes y las empresas del sector productivo y las instituciones del estado ya no conciben su realidad y forma de hacer las cosas sin una intranet enlazada a la red de redes. Ello ha contribuido a la globalización, es decir a esta nueva revolución que hoy adquiere una nueva definición y potencialidad gracias al desarrollo de internet y de las tecnologías disruptivas que se desprenden de ésta o coexisten paralelamente a la misma. De hecho, algunas empresas de telecomunicaciones y del sector TIC han crecido rápidamente en los últimos tiempos hasta llegar a convertirse en las más valiosas, sustituyendo a aquellas que alguna vez fueron las más importantes y que evolucionaron casi como producto o derivación de la revolución industrial (por ejemplo, las compañías siderúrgicas y petroleras).

A diferencia de los factores que comúnmente impulsan o explican el crecimiento en otros sectores, el de las TIC se distingue por su alcance, es decir por el impacto que éste tiene sobre el resto de la economía y que le ha permitido convertirse en un sector cuyas tecnologías han dejado de ser de uso exclusivo de algunas minorías (empresas, gobiernos y sectores de altos ingresos) para pasar a ser masivas, con un grado de adopción y uso que, no obstante, sigue dependiendo de otras variables que le son ajenas, tales como la situación económica general y la distribución de los ingresos. En efecto, las mediciones y estadísticas que buscan relacionar el nivel de desarrollo de estas tecnologías con el de la economía y el bienestar social, confirman la hipótesis de que, en promedio, el primero no puede darse sin el segundo.

La Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) publica anualmente el Índice de Desarrollo de las TIC (IDT), el cual, a partir de las ponderación de once indicadores7 agrupados en tres sub-índices (acceso, utilización y habilidades de/para el uso de las TIC) para una muestra de 175 países (hasta 2016), permite evaluar los adelantos y avances en las tecnologías de la información y la comunicación a nivel global y su relación con el desarrollo económico y social. Amén de que el indicador en cuestión arroja por sí solo resultados contundentes en materia de avance de las TIC, su contraste con medidas comúnmente utilizadas para evaluar desarrollo económico (por ejemplo, el ingreso per cápita promedio) y equidad en la distribución de los ingresos (el coeficiente de Gini), permite concluir que los países más adelantados en los diversos aspectos de las TIC son, en promedio, los que mayores ingresos exhiben y/o los que mejor distribuyen su riqueza.


El crecimiento de estas tecnologías, potenciado por su alcance y una tasa media de adopción elevada, ha permitido que en un tramo corto de tiempo pasemos de una sociedad analógica a otra informacional, en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información han evolucionado como las fuentes fundamentales de la productividad y el poder (Castells, 2000). En este aspecto, resulta claro que las TIC afectan positivamente la productividad de las empresas, desde que las innovaciones tecnológicas tienen un impacto real sobre ésta (ejemplos claros han sido el impacto de los ordenadores e internet en el ámbito laboral), ya que su implementación permite mejoras en los niveles de producción, en la calidad y una significativa reducción en los costos; al tiempo que hacen más eficiente la labor de los empleados y permiten nuevos métodos de organización del trabajo y una ruptura respecto de los esquemas tradicionales temporales y espaciales (por ejemplo, la flexibilidad horaria o la aparición del trabajo a distancia o tele-trabajo). Por otro lado, el acceso a la información, en mayores cantidades y de disponibilidad casi inmediata gracias a las TIC, significa un incremento per sé de la productividad en tanto y en cuanto ésta sea precisa, compartida y estructurada.

En este nuevo escenario, no son pocos los sectores productivos que deben adaptarse de manera constante a los cambios que proponen las nuevas tecnologías, o los que prefieren verlas más como una amenaza a sus actuales modelos de negocio que como oportunidades de crecimiento. A pesar de que la industria de las telecomunicaciones pertenece al sector de las TIC, que es desde donde emanan las tecnologías disruptivas, ha sido uno de los rubros más impactados por éstas en las últimas décadas y uno de los más reticentes a adaptarse a un contexto variable que, por otro lado, las define.

En este documento se analiza de manera sucinta el impacto de las tecnologías disruptivas desde un acercamiento global como nacional, sin dejar de lado las oportunidades que estos avances presentan para las empresas de telecomunicaciones (telcos), tanto desde el punto de vista de la productividad como de la competitividad. El trabajo se divide en dos secciones. La primera presenta un breve estado de situación de estas tecnologías en lo que respecta a su impacto en las telcos a nivel global (y cómo éstas se están adaptando a este nuevo escenario). En la segunda sección, en tanto, se expone la situación en Argentina y las potencialidades y oportunidades que la irrupción trae consigo para el sector de las telecomunicaciones, sin olvidar los intentos regulatorios para empujar esta industria hacia una nueva era en la que convergencia e irrupción serán la moneda corriente. El documento finaliza con algunas consideraciones finales.

Ver los gráficos, referencias y textos completos en el informe adjunto.

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