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La evolución reciente del crédito

La evolución reciente del crédito

Crédito bancario: Crece el financiamiento a familias y se dolariza el de las empresas.

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La evolución reciente del crédito

El año 2016 se caracterizó por una recomposición de la liquidez en pesos por parte de los bancos. Eso fue un resultado lógico dado que la configuración macroeconómica de elevada incertidumbre y un aumento de las tasas de interés propició que el ahorro aumente más que las decisiones de inversión, y en consecuencia, como contracara financiera, que los depósitos se incrementen en mayor medida que los préstamos en moneda local, especialmente durante el segundo semestre. Hacia fines de diciembre de ese año, los préstamos al sector privado en pesos crecían sólo al 15% anual en términos nominales, un porcentaje muy inferior a las tasas de inflación vigentes, mientras que los depósitos mantenían el dinamismo en torno al 25% anual.

Hacia fines de 2016, por el contrario, los préstamos en pesos comenzaron a crecer. El motivo estuvo en un nivel de tasas levemente inferior respecto de un semestre atrás, acompañando en parte la reducción de tasas dispuesta por el BCRA por aquel entonces, y una incipiente recuperación en el consumo. Vale decir, los niveles de morosidad nunca aumentaron de manera significativa durante la recesión, con lo que las entidades bancarias acompañaron, con su oferta, a la reactivación de la demanda de crédito para así poder potenciar sus márgenes de rentabilidad.

Con el objeto de dar una perspectiva a esta incipiente reactivación crediticia, debe mencionarse que apenas alcanza para compensar el aumento de los precios. En efecto, los préstamos al sector privado en pesos recién alcanzaron un incremento del 26% anual en abril, cuando a fin del año pasado no llegaban al 20% sobre base interanual, mientras que la inflación de los últimos 12 meses descendió a 27% ese mes. Es decir, luego de varios meses de desaceleración de la actividad crediticia en términos reales (deflactando por precios) recién ahora se vislumbra un incremento de la intermediación financiera en pesos. Por supuesto, ese resultado virtuoso dependerá de cómo sea el desempeño de la actividad económica y de cuál sea el nivel de tasas de interés dispuesto por el BCRA, que nuevamente comenzó a corregirlas a la suba desde mediados de marzo cuando la inflación se incrementó por encima de los niveles proyectados.

Intermediación en dólares

En cambio, la evolución de la posición dolarizada en los balances bancarios observó un comportamiento diferente. Las entidades venían acumulando una gran liquidez en dólares generada por la incertidumbre cambiaria de los años anteriores, sobre todo en 2015. Con los hechos consumados a partir de la devaluación de fines de ese año y la reducción del riesgo país y de los rendimientos en dólares luego del acuerdo con los holdouts, sumado al hecho de tasas en pesos más elevadas como correlato de una política monetaria más restrictiva, un mayor número de empresas decidió financiar sus proyectos de inversión y capital de trabajo en dólares.
En este resultado también ayudó una serie de flexibilizaciones dispuestas por el BCRA en lo referido a la normativa de política de crédito de los recursos provenientes de depósitos en moneda extranjera. En particular, desde principios del año pasado se fue ampliando como destino de los depósitos en dólares (hasta entonces, esencialmente exportadores de bienes) los préstamos a exportadores frecuentes de servicios, productores y acopiadores que venden a exportadores o contratos dolarizados, proveedores de servicios en cadenas exportables, o financiaciones a proveedores de bienes o servicios que formen parte del proceso productivo de cadenas transables con contratos de venta en firme en dólares.

A partir de estas medidas, los préstamos en dólares (especialmente los documentos) comenzaron a crecer durante 2016 llegando hasta triplicar los valores de fines de 2015. Sumando las financiaciones en pesos y dólares, el dinamismo también menguó durante 2016 pero en mucha menor medida que lo mostrado para el segmento de pesos, y la recuperación desde fines de ese año permitió alcanzar un crecimiento interanual de 35% en abril. Evidentemente, existe margen para un mayor crecimiento del segmento en dólares dado que los ingresos por el blanqueo y exteriorización de activos promovieron, desde fines del año pasado, un fuerte crecimiento de los depósitos y de la liquidez excedente en esa moneda.

 

Evolución por línea de préstamos en pesos

La recuperación crediticia en pesos del corriente año fue claramente heterogénea: mientras las líneas comerciales (adelantos y descuentos de documentos) muestran crecimientos exiguos para la dinámica de precios existente (8% y 15% anual, respectivamente, dado que una buena parte se fue volcando a dólares), los préstamos a las familias en general se están recuperando mucho más vigorosamente de la mano de cierta recomposición de ingresos (corriente o esperada en el corto plazo, según el caso) y la necesidad de emprender compras de bienes durable postergados por un tiempo.

Los préstamos personales y aquellos con garantía prendaria superan el 50% anual, estos últimos acompañados del renovado aumento de compras de automóviles y motos. Por el contrario, las diferentes medidas adoptadas respecto de los planes de cuotas de los comercios y cierta tensión sobre los márgenes disponibles concedidos pusieron un techo al crecimiento del endeudamiento por tarjetas de crédito. Por último, aun sin tener las tasas de variación más altas, los préstamos hipotecarios son la nueva estrella de la oferta crediticia, y ya superan el 27% anual.

Para tener una mejor idea del desempeño crediticio en los últimos meses, se analizan ahora las tasas de crecimiento mes a mes. En el gráfico que aparece en el documento adjunto se observa que tanto los personales como los hipotecarios y prendarios están mostrando variaciones mensuales elevadas, en algunos casos superando incluso el 4% mensual. El financiamiento por tarjetas de crédito venía creciendo fuerte a fines del año pasado pero se retrajo fuertemente en febrero en conjunción con el retiro del programa Ahora 12, y no logró repuntar posteriormente con la incorporación de planes sin interés con menor cantidad de cuotas, presumiblemente por la restricción del límite disponible promedio otorgado a las familias.

Las líneas comerciales en pesos, adelantos y documentos, están mostrando un dinamismo irregular y, en promedio, escaso, en parte por el traslado al financiamiento en dólares.

 

Producto estrella: préstamo hipotecario

Poniendo el foco en el mes de abril, y para contemplar eventuales distorsiones por la estacionalidad en la demanda de préstamos, se compara la variación del stock de préstamos en pesos ese mes en relación al desempeño en abril de los años anteriores. Puede verse que si bien el crecimiento de los préstamos totales en pesos no fue alto, en parte por el magro desempeño de las líneas comerciales en pesos, si fue excepcional el crecimiento de los préstamos hipotecarios. En este mismo Foro se ha señalado reiteradamente que el principal factor de inhibición de esta clase de préstamos era la fuerte restricción que implicaba tasas nominales relativamente altas como consecuencia de la inflación imperante y una estructura financiera basada en un sistema francés no capitalizable. La unión de estos dos elementos significaba cuotas al inicio demasiado altas para los salarios vigentes y, consecuentemente, barreras a la entrada muy severas por la relación cuota/ingreso. En ese sentido, KPMG Argentina venía impulsando el desarrollo de esquemas capitalizables con inflación y pronosticó que su impulso por parte de la banca pública y el BCRA podía llegar a ser eficaz.

Precisamente en los cuadros incluidos en el documento adjunto se observa que fueron los bancos públicos los que comandaron el repunte del crédito hipotecario. Con información a febrero de 2017, estos préstamos aumentaron un 22% en los bancos públicos desde diciembre de 2015, porcentaje que contrasta con el 8% en los bancos privados. Como dato interesante se destaca que los bancos privados fueron los que otorgaron un mayor volumen general de préstamos al sector privado (en pesos y dólares) en ese período. Desde diciembre de 2016, la diferencia en la oferta de hipotecarios parece haberse profundizado: crecimiento de 6,5% en los bancos públicos esos dos meses, contra el 1,4% en los bancos privados.

Este artículo incluye infografía incluida en el documento adjunto.
 

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