Encuesta de fraude corporativo 2016 | KPMG | AR

Encuesta de fraude corporativo 2016

Encuesta de fraude corporativo 2016

La encuesta recoge los principales aspectos y dificultades identificadas con relación a la ocurrencia de prácticas irregulares, sus causas y consecuencias, el impacto ocasionado, las herramientas efectivas implementadas para combatirlo, entre otros temas.

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Encuesta de fraude corporativo 2016

La Encuesta de fraude corporativo 2016 tuvo como objetivo conocer la incidencia y el impacto que tiene el fraude entre las empresas que operan en Argentina. En este reporte se incluyen y analizan los resultados obtenidos, así como algunas de las mejores prácticas para gestionar los riesgos de fraude y fomentar una cultura corporativa de transparencia, sobre la base de las metodologías de Administración del Riesgo de Fraude de Forensic de KPMG, ampliamente probadas a nivel global y local.

Conscientes de las implicancias del avance a nivel mundial de los hechos de corrupción, las importantes pérdidas económicas que esto representa para las compañías, así como también del daño reputacional ocasionado, nos interesamos por conocer la incidencia y el impacto de este flagelo en el sector corporativo, así como también el nivel de involucramiento de las organizaciones para prevenirlo y disuadirlo. Por eso, desde KPMG lideramos una encuesta entre los ejecutivos de más alto nivel de las empresas más importantes de todos los sectores que indaga acerca de la ocurrencia de prácticas irregulares, sus causas y consecuencias, el impacto ocasionado, las herramientas efectivas implementadas para combatirlo, entre otros temas.

Los resultados que se obtuvieron tienen múltiples interpretaciones. Sin embargo, la más importante desde nuestro punto de vista es aquella que nos señala la vulnerabilidad con la que las empresas en Argentina operan en materia de control interno (indicado como el principal factor que contribuyó a la ocurrencia del fraude). Llama significativamente nuestra atención que si bien 69% de los encuestados indicó contar con un plan de ética y cumplimiento diseñado e implementado en sus compañías, componentes como las evaluaciones de riesgo de fraude en procesos (clave para definir los controles antifraude necesarios) cuentan con limitado desarrollo.

Esperamos que este estudio le proporcione información relevante para orientar mejor sus estrategias de negocio.

Resumen ejecutivo

1) 4 de cada 10 encuestados (44%) admitieron que en sus compañías hubo un hecho de fraude en los últimos dos años. Y entre los que reconocieron dicha situación, el 70% confirmó haber tenido más de un caso.
2) La malversación de activos fue el tipo de fraude más frecuente (52% de los casos) con una pérdida promedio de USD 50.000. La manipulación de los estados financieros fue la categoría menos frecuente (3% de los casos) pero con un impacto económico mayor a USD 100.000.
3) Quienes tuvieron una situación de fraude en su organización, pudieron cuantificarlo en el 83% de los casos, y en la mayoría (70%), el costo fue menor a USD 50.000.
4) El 46% de los encuestados indicaron “Daños a la marca de la Compañía” como otro efecto negativo del hecho delictivo, seguido de “Daños a la moral del personal” en el 28% de los casos. Dato que no hay que desestimar en épocas en las cuales la viralización de las malas noticias se mueve a la velocidad de la luz comparada con aquellas iniciativas que las compañías realicen para evitarlas, o incluso neutralizarlas cuando ya ocurrieron. Son diversos los motivos por los cuales la reputación de las compañías puede verse afectada y el fraude no escapa a ellos.
5) Ventas y Operaciones son los sectores más involucradas en hechos ilícitos (21% y 18% de los casos respectivamente); y el soborno fue la tipología de fraude más señalada en estas áreas.
6) La falta de controles internos y la debilidad en la cultura ética han sido las principales causas señaladas por nuestros consultados que permitieron que el fraude ocurriera (41% y 31% respectivamente
7) El perfil del defraudador típico es un empleado del sexo masculino que actúa en forma solitaria, y que tiene una antigüedad promedio en la compañía de entre 3 y 5 años
8) El impacto económico del fraude tiene su correlato también con la posición del defraudador: el 6% de los fraudes fue cometido por la alta gerencia y tuvo un impacto que rondó entre los USD 100.000 y USD 500.000; mientras que el 35% de los casos fue cometido por el nivel operativo con un impacto económico que estuvo en el orden de los USD 10.000.
9) Cuantas más personas participan en el fraude, mayor es el impacto económico: el fraude ocasionado por un individuo tuvo un costo promedio de USD 10.000, mientras que el mismo fue entre USD 100.000 y USD 500.000 en los casos de colusión.
10) El defraudador más frecuente tiene entre 24 y 40 años, una antigüedad en la compañía entre 3 y 5 años y un nivel de educación secundario o inferior; el defraudador más costoso tiene entre 41 y 55 años, una antigüedad de más de 10 años en la compañía y un nivel de educación universitario.
11) La Auditoría Interna es el principal mecanismo de detección señalado por nuestros encuestados (33% de los casos), seguido por la herramienta de línea de ética (19% de los casos). Llama la atención que el uso de aplicaciones tecnológicas no haya sido señalada como herramienta de detección, y sí siga teniendo un lugar la detección “accidental” (12% de los casos).
12) El 31% de los casos de fraude se detectó hasta un año o más después de haberse cometido. Cuanto más se tarda en detectarlo, mayor es el impacto económico.
13) El defraudador tiende a mostrar señales en su comportamiento cuando está involucrado en un hecho delictivo. El estilo de vida por encima de sus posibilidades, el acercamiento inusual a clientes o proveedores y las presiones injustificadas hacia el personal a su cargo han sido los principales indicadores señalados.
14) En el 31% de los casos, las organizaciones no hicieron nada frente a la sospecha de fraude. Contrariamente, las que iniciaron un proceso de investigación, pudieron tomar medidas en la mayoría de los casos.
15) El 21% indicó que en sus compañías no existe un plan de cumplimiento y ética implementado, mientras que el 41% señaló que existe dicho plan porque se encuentran obligados o alcanzados por alguna regulación. Sin embargo, se puede observar que dado el nivel de maduración indicado por los consultados para cada uno de los componentes del plan, aún se necesitan mejoras para que el funcionamiento sea satisfactorio.

La información aquí contenida es de naturaleza general y no tiene el propósito de abordar las circunstancias de ningún individuo o entidad en particular. Aunque procuramos proveer información correcta y oportuna, no puede haber garantía de que dicha información sea correcta en la fecha que se reciba o que continuará siendo correcta en el futuro. No se deben tomar medidas en base a dicha información sin el debido asesoramiento profesional después de un estudio detallado de la situación en particular.

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